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Entiende tu Genética

Vainas de guisante como las que usó Mendel

Las leyes de Mendel: cómo unos guisantes explicaron la herencia

Herencia · Nivel básico · 2 min de lectura

Publicado el 18 de octubre de 2026

En una frase: cruzando guisantes, Gregor Mendel descubrió que los rasgos se heredan en unidades separadas, que cada progenitor transmite al azar una de sus dos copias y que, en muchos casos, rasgos distintos se heredan de forma independiente.

Un monje con un huerto

Gregor Mendel fue un fraile agustino que trabajaba en el monasterio de Santo Tomás de Brno, en la actual República Checa. Entre 1856 y 1863 cultivó y cruzó miles de plantas de guisante y contó con paciencia cómo eran sus descendientes. Publicó sus resultados en 1866, pero pasaron casi desapercibidos hasta 1900, cuando tres botánicos los redescubrieron por separado.

Eligió bien su material: los guisantes crecen rápido, se autofecundan, se pueden cruzar a mano y tienen rasgos fáciles de distinguir, como semilla amarilla o verde, lisa o rugosa, o flor púrpura o blanca.

Primera ley: la de la uniformidad

Mendel partió de líneas «puras», que siempre daban descendientes iguales. Al cruzar una planta de semillas amarillas con otra de semillas verdes, todos los hijos salieron amarillos. El rasgo verde no se había perdido: estaba escondido. Hoy diríamos que el alelo amarillo es dominante y el verde, recesivo.

Segunda ley: la de la segregación

Cuando cruzó entre sí aquellos hijos amarillos, reapareció el verde en una proporción muy constante: unos tres amarillos por cada verde. Mendel lo explicó así: cada planta tiene dos «factores» para cada rasgo, y al formar las células reproductoras se separan, de modo que cada una lleva solo uno. Hoy llamamos a esos factores genes, y a sus versiones, alelos.

Un cuadro de Punnett lo muestra. Si cada progenitor tiene un alelo amarillo (A) y uno verde (a):

A (del padre)a (del padre)
A (de la madre)AA, amarilloAa, amarillo
a (de la madre)Aa, amarilloaa, verde

Tres de cada cuatro combinaciones llevan al menos un alelo A y salen amarillas; una de cada cuatro es aa y sale verde.

Tercera ley: la de la transmisión independiente

Al seguir dos rasgos a la vez, como el color y la forma de la semilla, Mendel vio que se heredaban por separado, con proporciones de 9:3:3:1 en la segunda generación. Hoy sabemos que esto solo se cumple cuando los genes están en cromosomas distintos o muy lejos dentro del mismo. Si están cerca, tienden a heredarse juntos: es el ligamiento.

Lo que Mendel no vio

Las leyes de Mendel describen muy bien los rasgos que dependen de un solo gen con dos versiones claras. Muchos otros no las siguen al pie de la letra: hay alelos que se expresan a la vez, rasgos que dependen de muchos genes y del ambiente, y fenómenos como la impronta genómica. Los repasamos en excepciones a las leyes de Mendel.

Ideas clave

  • Mendel publicó sus experimentos con guisantes en 1866; se redescubrieron en 1900.
  • Cada individuo tiene dos copias de cada gen y transmite una al azar (ley de la segregación).
  • Al cruzar dos portadores de un alelo recesivo, uno de cada cuatro descendientes lo manifiesta.
  • Los genes situados en cromosomas distintos se heredan de forma independiente.

Preguntas frecuentes

No. Habló de «factores» hereditarios sin saber de qué estaban hechos. La palabra gen se acuñó en 1909, y el ADN no se identificó como material hereditario hasta mediados del siglo XX.

Sí, para los rasgos y enfermedades que dependen de un solo gen, como la fibrosis quística o la enfermedad de Huntington. Para rasgos como la estatura, que dependen de muchos genes, no basta con ellas.

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Imagen de cabecera: Kolforn, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), recortada.