Ir al contenido principal

Entiende tu Genética

Cromosomas humanos vistos al microscopio, en tonos azules

El dogma central de la biología molecular y sus excepciones

Lo básico · Nivel avanzado · 2 min de lectura

Publicado el 18 de octubre de 2026

En una frase: el dogma central dice que la información genética fluye del ADN al ARN y del ARN a las proteínas, pero nunca de las proteínas a los ácidos nucleicos; hay rutas menos habituales, como copiar ARN en ADN, que no lo contradicen pero lo matizan.

Qué dice exactamente

Francis Crick formuló el dogma central en 1958 y lo precisó en un artículo de 1970. Suele resumirse como «ADN → ARN → proteína», pero su idea clave es otra: una vez que la información ha pasado a una proteína, no puede volver a un ácido nucleico. Las proteínas no sirven de molde para fabricar ADN ni ARN.

Crick distinguió las transferencias habituales (copiar ADN en ADN, ADN en ARN y ARN en proteína) de otras posibles pero especiales, y de las que consideraba imposibles.

Del ARN al ADN: la transcripción inversa

En 1970, Howard Temin y David Baltimore descubrieron por separado la transcriptasa inversa, una enzima que copia ARN en ADN. La usan retrovirus como el VIH para insertar su material genético en los cromosomas de la célula que infectan, y les valió el Nobel en 1975.

No es exclusiva de los virus: la telomerasa, que alarga los telómeros, es también una transcriptasa inversa, y muchos elementos móviles de nuestro genoma, los retrotransposones, se copian pasando por ARN. En el laboratorio, la transcriptasa inversa permite convertir ARN en ADN para estudiarlo, por ejemplo en la RT-PCR.

De ARN a ARN

Muchos virus de ARN, como el de la gripe o el SARS-CoV-2, copian su genoma directamente de ARN a ARN con sus propias enzimas, sin pasar nunca por el ADN.

ARN que no llega a proteína

El esquema clásico deja fuera a los muchos ARN que nunca se traducen: los ARN de transferencia y ribosómicos, los microARN y miles de ARN largos no codificantes. Para ellos, el producto final del gen es el propio ARN. No contradicen el dogma, pero muestran que la información no siempre acaba en una proteína.

¿Y los priones?

Los priones son proteínas mal plegadas que hacen que otras copias normales de la misma proteína adopten su forma anómala. Transmiten una forma, no una secuencia, así que tampoco rompen el dogma: la información que pasa de proteína a proteína no vuelve al ADN.

Ideas clave

  • El dogma central dice que la información no puede pasar de las proteínas a los ácidos nucleicos.
  • La transcriptasa inversa copia ARN en ADN; la usan retrovirus, la telomerasa y los retrotransposones.
  • Algunos virus copian su ARN directamente en ARN.
  • Muchos ARN funcionan sin traducirse nunca a proteína.

Preguntas frecuentes

No. Su afirmación esencial, que la información no vuelve de las proteínas a los ácidos nucleicos, sigue siendo válida. Lo que ha cambiado es la imagen simplificada de un flujo único ADN → ARN → proteína.

Crick reconoció después que la palabra no era la más adecuada: la usó para una hipótesis general sin pruebas directas en su momento, no para algo indiscutible.

Sigue leyendo

Imagen de cabecera: Doc. RNDr. Josef Reischig, CSc., Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0), recortada y coloreada.