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Oncogenes y genes supresores: el acelerador y el freno del cáncer

Genética del cáncer · Nivel básico · 2 min de lectura

Publicado el 18 de octubre de 2026

En una frase: los oncogenes son como un acelerador atascado, que una variante activa de más, y los genes supresores son los frenos de la célula; el cáncer aparece cuando se acumulan alteraciones en varios de ellos.

Contenido divulgativo. Esta página explica conceptos generales, pero no sirve para diagnosticar a nadie ni sustituye la consulta con un profesional sanitario.

Controlar la división celular

Nuestras células se dividen solo cuando hace falta, siguiendo señales muy controladas. Dos tipos de genes participan en ese control: unos impulsan la división y otros la frenan o reparan los errores. Cuando varios de ellos se alteran, una célula puede empezar a dividirse sin control: es el origen de un cáncer.

Oncogenes: el acelerador atascado

Un oncogén es la versión alterada de un gen que normalmente estimula el crecimiento (un protooncogén). Basta una variante en una de las dos copias para que se active de más. Por ejemplo, según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, alrededor del 5 % de las personas con cáncer tienen un cambio de una sola letra en el gen KRAS que lo deja permanentemente encendido. Otros oncogenes se activan por amplificación, como HER2 en algunos cánceres de mama, o por translocaciones, como el gen de fusión BCR-ABL1 de la leucemia mieloide crónica.

Genes supresores: los frenos

Los genes supresores de tumores frenan la división, reparan el ADN o eliminan células dañadas. Para que dejen de funcionar suelen tener que perderse las dos copias. Es la hipótesis de los «dos golpes» que Alfred Knudson propuso en 1971 estudiando el retinoblastoma, un tumor del ojo infantil: en los casos hereditarios, el primer golpe se hereda y basta uno más en una célula del ojo.

El más conocido es TP53, llamado «el guardián del genoma», alterado en una gran parte de los cánceres. Otros son RB1, APC, BRCA1 y BRCA2.

Un proceso de varios pasos

Casi ningún cáncer se debe a una sola alteración. Suelen acumularse varias, en oncogenes y supresores, a lo largo de años. Eso explica que el riesgo de cáncer aumente con la edad y que la mayoría de los cánceres no se hereden, aunque una variante heredada en un gen supresor ponga a una persona un paso por delante. Lo vemos en cáncer hereditario.

Ideas clave

  • Los oncogenes son versiones hiperactivas de genes que estimulan el crecimiento.
  • Los genes supresores frenan la división o reparan el ADN; suelen perderse sus dos copias.
  • La hipótesis de los dos golpes de Knudson (1971) explicó el retinoblastoma hereditario.
  • El cáncer suele requerir la acumulación de varias alteraciones.

Preguntas frecuentes

Todos tenemos protooncogenes, los genes normales de los que derivan. Solo se convierten en oncogenes cuando se alteran.

Porque detiene la división o provoca la muerte de las células con el ADN dañado, impidiendo que se propaguen los errores.

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Imagen de cabecera: Unknown photographer, Wikimedia Commons (Public domain), recortada y coloreada.